lunes, 21 de noviembre de 2011

catálogo+texto "Doppelgänger"






JAVIER ROZ / ÁLTER EGO

Javier Roz (Plasencia, Cáceres, 1975) es artista por los cuatro costados, y por residencia malagueño probablemente también. No sé si definirlo como artista plástico, o poeta, tal vez filósofo. Es muy joven, bastante joven y con un amplísimo curriculum en su haber. Exposiciones diversas, premios y adquisición en certámenes, talleres impartidos, participación en cursos con relevantes figuras del arte…
Es artista con la habilidad de hacer trabajos muy bien hechos. Es buen dibujante, con lo cual sabe plasmar su primera intención, su gesto primigenio, con la destreza suficiente para expresar con limpieza de líneas la idea. Ese mismo gesto lo utiliza como grabador, para transmitir de nuevo la idea. Refuerza esta idea o concepto con la pintura de gran riqueza en su textura y el color.
Y además es fotógrafo, interviniendo con la mano de artista (de nuevo el dibujo y la pintura) el resultado obtenido previamente de la captura premeditada del objetivo. Otras veces trabaja con la imagen en movimiento, o juega con objetos en una suerte de instalaciones llenas de vida y de vidas, de vida-muerte, de luz - oscuridad, de fertilidad - esterilidad.

También poeta...

El que camina al lado
de manera severa,
sin la referencia del espacio,
en un proceso de mudos artificios..
Él, que camina al lado
con rostro de paisaje áspero
manteniendo la distancia de la sombra
calcinado y desnudo.
Tan sólo unidos
por una línea de grafito que restituye
la memoria y el lugar,
la presencia y la quemazón del carbón.
una línea plúmbea que perfila
las dos caras de Jano,
el tiempo y el coágulo.
Y las cajas rebosantes de huellas
y de pequeños artilugios elásticos
a medio camino del animal y del hombre.
Y en el tatuaje de un ancla,
en el vaho del espejo,
Un mismo nombre:
Transparente.

Estos versos, todos y cada uno hacen referencia a uno de los temas recurrentes del artista: la idea del doble, de la presencia intangible, del álter ego, que al mismo tiempo es en esta exposición el hilo conductor de obras que pertenecen a distintos proyectos que se han ido sucediendo en el tiempo.
Porque Javier, y aquí nos encontramos con el filósofo, es reflexivo y no trabaja si no es con una idea muy pensada, con un concepto preconcebido – siempre relacionado con el individuo o con la naturaleza como su entorno más inmediato - que es lo que quiere desarrollar y de este modo va desplegando en cada uno de sus proyectos, en cada una de sus series, a personajes con una gran carga de expresividad, de miradas ausentes que buscan el silencio, casi siempre solitarios pero que parecen estar en lucha permanente con su propios fantasmas.
Unas veces sugerencias y otras interpretaciones... y por todo ello ha titulado a esta exposición Doppelgänger, expresión alemana para definir el doble fantasmagórico de una persona viva (la palabra proviene de doppel, que significa “doble”, y gänger, traducida como “andante”, es decir “el que camina al lado”).

A partir de aquí, Javier Roz nos hace un recorrido por sus últimos proyectos, en los que utiliza sobre todo el dibujo, al que cada vez trata con mayor austeridad, y el formato de obra como díptico, para reforzar esa idea del doble, puesto que la yuxtaposición de las imágenes, las potencia, ganando fuerza y enriqueciendo la lectura de la obra.

Nos ofrece en esta muestra dos grupos de piezas, por un lado los dípticos fotografía-dibujo, de las series Doppelgänger y Eraser, y la serie Room y, por otro los dibujos sobre papel Compañía I y III y Self-portrait, y, sobre lienzo, (White Noise).

Y conocer a Javier,- no en vano nos gustó su propuesta de exposición, de gran interés tanto plástico como conceptual, Wunderkammer/White noise y expuso en nuestra Sala El Brocense el pasado año -, me ha permitido un contacto y sobre todo su propia interpretación, de la cual añado algunas notas, que sin duda servirán para que el espectador no pase impasible ante un proceso creativo tan profundo y con tal claridad plástica:

En ambos grupos, el dibujo, como en casi todo mi trabajo y cada vez con más insistencia, es la base de todo. En el primer grupo asociado a la fotografía, de una manera que se remonta a mis primeros proyectos del 2004 y en el segundo de una manera más austera, incluso severa. Todo esto hace intuir un proceso, sin final aún aparente, de depuración estética, una suerte de ir olvidando los artificios, los adornos innecesarios hasta llegar a la austeridad de los últimos dibujos. Dibujos que por otro lado suelen partir de antiguas fotografías, manipuladas, combinadas, trasformadas en busca de la imagen adecuada y que luego al dibujarse vuelven a coger un cierto distanciamiento, una pátina de tiempo pasado.

En casi todas las obras del primer grupo (excepto algunos de la serie “Eraser”) el personaje central es H. Una especie de álter ego, un hombre como personaje universal al que yo presto mi imagen pero que no tiene por qué ser yo. Esto ha venido siendo una constante desde el proyecto “Lo difícil es hacer las preguntas” de 2004.
En los nuevos dibujos sobre papel, y en todo mi último proyecto “¿A qué ladran los perros en la oscuridad?” de 2011, evito sin embargo, usar mi imagen como elemento central, pero aún así, quizás sean más autobiográficos... De hecho, en cierta manera, toda obra es un autorretrato, un espejo, en el que el artista inevitablemente se muestra desnudo en su trabajo y debe ser así y, a la vez, consumirse en la acción, no dejar huellas de sí mismo.

Mª Jesús Herreros de Tejada Perales / Javier Roz
Dtra. Sala El Brocense/ Diputación de Cáceres